Dead Can Dance: “The Host of Seraphim” y “Yulunga”
Fue Yanko quien me mostró esta música, hace años, cuando estudiábamos juntos. Me recomendó escuchar a Dead Can Dance (Lisa Gerrard & Brendan Perry), que en ese momento pasaba de mano en mano, catalogados como música alternativa. Desde entonces quedé maravillado por la mezcla de música antigua, tribal y electrónica. Desde entonces la voz de Lisa Gerrard se me hizo necesaria y me llenó de imágenes y sensaciones que antes no tuve.
DJ Dolores y las caderas del mundo
Helder Aragão (DJ Dolores), desde Recife, ha contribuído no solamente a difundir una música que mezcla la electrónica con las bases rítmicas del folklore brasileño, sino especialmente a demostrar que cultura y dinero no tienen por qué ser hermanas. Desde el corazón de su Babel rítmica, DJ Dolores pone el acento en la diversidad, en el collage étnico de una ciudad pobre en dinero y rica en humanidad.
Una trampa administrativa y “El Secdleto de la Tlompeta”
Diez años después de haber llegado a este país, sigo encontrándome con estas bromas de la burocracia, divertidas como un bucle infinito. En ésta actúan, por orden de aparición, el Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya (el autor de la broma), la delegación de Hacienda (el instrumento de la broma) y la Tesorería de la Seguridad Social (el beneficiario final).
“Mundo”, de Rubén Blades
Sin fronteras no hay extranjeros, es así de simple. Y eso es lo que demuestra “Mundo”, de principio a fin, narrativa y musicalmente. Son todos los colores que imaginas, puestos de tal forma que no sabes dónde acaba uno y comienza el otro. Matices encontrarás a montones, y músicos de una calidad que posiblemente ya has visto por aquí (Boca Livre, por ejemplo).
Llama (Silvia Pérez Cruz, Ravid Goldschmidt): “Loca”
Hay accidentes gozosos. Tropiezas el día menos esperado con una sonrisa que no te deja de mirar, o te enredas con unos ojos que no dejan de sonreírte hasta que te has ido. Y aún así, lejos, no dejan de acompañarte, ni tú les dejas que se te escapen.
Hoy he tropezado con ella, con su voz. Buscando nada he encontrado un vídeo de una presentación del dúo Llama: Silvia Pérez Cruz en voz y Ravid en hang.
Kid Abelha: “Fixação”
A Kid Abelha los conocí indirectamente, primero escuchando a Paula Toller haciendo coros para Charly García en “Buscando un símbolo de paz” (“Parte de la religión”, Columbia – Sony Music, 1987), y nunca más me interesé en saber qué tipo de música hacían ella, George Israel y Bruno Fortunato, los integrantes de esta máquina brasileña de hits.
Bebe: “Me fui”, de su álbum “Y.”
“He estao durmiendo a dos metros bajo tierra, y ahora he decidío dormir sobre la tierra. He pasao tanto tiempo lamentando lo que no entendía, que ahora prefiero que me den las claras del día”, es lo primero que escucharás en este trabajo. Y luego de varias veces escuchándolo completo -como me gusta hacer con cada trabajo de quienes admiro- creo que no podía tener mejor introducción.
Maria Rita: “Veja Bem, Meu Bem”
Digo yo que el talento se muestra en la sutileza, al menos en la música y la poesía así me parece. Para convocar la emoción no se necesitan grandes artilugios, para erizar la piel a veces basta un susurro. Y el susurro que es esta canción sólo podía acabar en el suspiro que arranca Maria Rita.
Roberta Sá y Ney Matogrosso: “Lavoura”
Algunas cosas sólo suceden una vez. Afortunada o lamentablemente. Que Roberta Sá haya conseguido realizar esta versión de “Lavoura” en su cd debut, no solamente me parece algo afortunado, sino maravilloso. Y si esta versión tiene, además, la complicidad de Ney Matogrosso, la maravilla se convierte en magia.
Michael, el negrito bailarín
Tú Michael, negrito bailarín, el primer negrito que tuvo éxito fuera de la incubadora negra de Motown, el primero en conseguir un estilo indiscutiblemente propio, el emblema de una música pop que fundió acertadamente el ritmo del disco con los brass y las secciones de cuerdas, el último de los talentosos que no necesitaba una cohorte de bailarinas que le ayudara a llenar el escenario. Michael, el dibujito animado siempre acompañado del ratón y la serpiente, el niñito bromista que dio de comer a una familia numerosa, el que nunca quiso dejar de ser Peter Pan.

