Hernan Casciari: “Melancolía de mujeres analógicas”

Me encuentro con un viejo compañero de la primaria que no veía desde los años ochenta, y del que tuve noticias a través de una red social. Nos citamos en un bar del centro, nos palmeamos con cariño falso, pedimos unas cervezas. Le digo: “Qué increíble, para lo que acaba sirviendo Facebook”. Se ríe fuerte, [...]

Julieta Venegas y Lenine: “Miedo”

A Lenine lo escuché por primera vez como invitado en el evento Cidade do Samba, del que ya he publicado algunos vídeos. Buscando más material descubrí que es uno de los compositores más admirados en los últimos 20 años en Brasil. Conseguí su concierto acústico del año 2006, buenísimo y 100% recomendable, y me encontré con esta versión de un tema de Pedro Guerra -otro imprescindible- con la colaboración de Julieta Venegas -ya no es posible agregarle adjetivos porque los tiene todos-. A disfrutar.

Pablo Neruda: “Siempre”

Aunque los pasos toquen mil años este sitio,
no borrarán la sangre de los que aquí cayeron.

Y no se extinguirá la hora en que caísteis,
aunque miles de voces crucen este silencio.
La lluvia empapará las piedras de la plaza,
pero no apagará vuestros nombres de fuego.

Mario Benedetti: “Me sirve y no me sirve”

La esperanza tan dulce/ tan pulida tan triste/ la promesa tan leve/ no me sirve
no me sirve tan mansa/ la esperanza
la rabia tan sumisa/ tan débil tan humilde/ el furor tan prudente/ no me sirve
no me sirve tan sabia/ tanta rabia

“Desenredo”: Boca Livre y Roberta Sá

La música tiene un sonido para cada momento. Se deja usar, se deja llevar, se hace cómplice y confidente, se hace luna, se vuelve sol. La música es siempre buena, no hay música mala sino músicos imperfectos. Puedes tener canciones preferidas para cada rincón de tu vida, para cada uno de tus enredos. Puedes tener anclas que te devuelvan la magia en cada desenredo. De eso se trata esto, de cada viaje de ida y cada viaje de regreso.

Zeca Pagodinho: “Quando a Gira Girou”

Esta canción va para muchas personas que, a lo largo de estos años, han estado acompañándome desde la distancia, con sus palabras, con sus deseos, con sus oraciones y esperanzas. Pero como son tantas, quiero representarlas en dos personitas que hoy están resolviendo también sus etapas, comenzando nuevamente otra parte del recorrido de este tren en que vamos todos. Dice esta canción que “Dios te puso en mi camino, en la hora justa para socorrerme, yo no habría llegado solo a ningún lugar si no fuera por ti”.

Mario Benedetti: “Puntero izquierdo”

Lo que yo digo es que así no podemos seguir. O somos amater o somos profesional. Y si somos profesional que vengan los fasules. Aquí no es el Estadio, con protección policial y con esos mamitas que se revuelcan en el área sin que nadie los toque. Aquí si te hacen un penal no te despertás hasta el jueves a más tardar. Lo que está bien. Pero no podés pretender que te maten y después ni se acuerden de vos.

Roberta Sá y Roberto Silva: “Falsa Baiana” (de Geraldo Pereira)

En este vídeo se reúnen la gracia, la inmensa gracia de Roberta, la maestría y experiencia de Roberto Silva, una composición lindísima y fresca a pesar de los años (una de las primeras sambas sincopadas de la historia, que marcaría la gestación del bossa), una de las voces más cristalinas que recuerde y muchísima poesía, en todos los sentidos.

Pedro Lemebel: “Dónde estabas tú” (a propósito del film “Tony Manero”)

Los ochenta comenzaron de abajo, como murmullo de quenas y guitarras tristes. No había nada que celebrar en esa escena de crímenes y torturas. No había nada que festejar bajo la pista iluminada del show pinochetero de Don Francisco. Era un país agrio, amordazado y tímido, que veía en la pantalla al acartonado Maluenda vitoreando a sus fuerzas armadas en el show de la una. El viejo hipócrita Maluenda, animador de la cueca uniformada.

Counting Crows: “Mr. Jones”

Counting CrowsEra un bar pequeño, un café de paredes desiguales donde se podía fumar y escuchar música. Era tarde y no había razones para volver pronto a casa. “Quiero ser un león cuando todos quieren pasar por gatos, todos queremos ser grandes, grandes estrellas, pero no sabemos por qué ni cómo”. Y un ritmo contagioso, una guitarra que no parecía común, una acústica de living comedor con alfombra sucia, y un vocalista con trencitas y los pantalones dentro de las botas, bailando hasta casi salirse de la canción.



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